A los señores propietarios que con su diario esfuerzo y su fe sostienen la industria equina, a los médicos veterinarios comprometidos con el bienestar de los caballos y a los señores montadores, hombres que en su diaria labor dan forma y cause a la fuerza desordenada de los potros; quienes en un futuro representaran lo mejor de nuestros ejemplares.
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